
Waka waka o Waka Thoquris
es una danza de encuentros. Inicialmente rural, fue prontamente
introducido a los pueblos grandes y la ciudad de La Paz mediante
las fiestas que los indios y mestizos celebraban en honor de un
santo o una virgen. De ahí que forme parte de la historia inicial
de entradas tan afamadas como la del Señor del Gran Poder (Chijini)
y de la Exaltación (Obrajes).

Resume en su coreografía la benéfica introducción del ganado
vacuno a los Andes, acontecimiento importantísimo para la
producción agrícola que inició a varias familias aymaras y
mestizas en la cría de reces y la comercialización de su leche,
carne y cuero.
De inmediato la vaca y el toro pasaron a formar parte de los
rituales aymaras. Y en algún momento entre la colonia y la
república los varones se pusieron monteras de cuero, en forma de
toro o vaca, mientras las lecheras y carniceras vestían sus
mejores polleras para bailar al son de una música casi marcial.
Por su importancia, la introducción del caballo por los españoles
también mereció una danza denominada los cawallos, que luego
perdió su fuerza.
Por ser mestiza, la Waca Waca tiene desde émulos de toreros,
pasando por matarifes, hasta saltarines kusillos, algo así como
bufones andinos, que portan en la mano una especie de báculo
emplumado. Estos personales hacen de figuras. Otra particularidad
son las innumerables polleras que las lecheras y carniceras visten,
la mantilla de alpaca que cubre hasta la cabeza y el jubón
aflecado y bordado.
